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José Julián LLaguno


Don José Julián Llaguno Ibargüengoitia

Arroyo Hondo

Saín Alto, Zacatecas

No tiene

Verde, amarillo y rosa

1956

Al fallecer don Julián Llaguno González el 4 de abril de 1956, don José Julián Llaguno Ibargüengoitia, en la fracción que le correspondió, fundó su casa ganadera con vacas y sementales de Torrecilla. Debutó en El Toreo de Cuatro Caminos el 23 de febrero de 1958: 6 toros para Antonio Velázquez, Anselmo Liceaga y Joselito Huerta, con quien ese año hizo una mancuerna extraordinaria, pues el 14 de septiembre en Ciudad Juárez, Chihuahua, El León de Tetela obtuvo 4 orejas y 1 rabo y el 19 de octubre cortó otro rabo al toro que le correspondió en la corrida de la Oreja de Oro, tarde en que alternó con Luis Procuna, Manuel Capetillo, Humberto Moro, Alfredo Leal y José Ramón Tirado. En esa misma plaza, al año siguiente, Alfonso Ramírez Calesero, con una cornada recibida en el toro que abrió plaza, se llevó los máximos trofeos en el cuarto de la tarde. Así fueron los inicios de esta ganadería que ha cosechado muchos triunfos en sus casi 45 años de vida. Se presentó en la Plaza México el 22 de mayo de 1960, 6 toros para Luis Procuna, Manolo dos Santos y Guillermo Carvajal. Es una de las ganaderías a cuyos toros les han cortado más orejas en esa plaza, además de que varios les han concedido arrastre lento o vuelta al ruedo. El domingo 29 de noviembre de 1992 lidió un encierro de cinqueños, aplaudido por su presentación al que luego premiaron como el mejor de esa temporada. Originalmente se había anunciado una tercia, pero quedó en un mano a mano entre José Mari Manzanares y Mariano Ramos, quien toreó magistralmente a “Campero”, galardonado como el mejor toro. Ese día el ganadero fue paseado en hombros al terminar la corrida. En 1997 después de analizarlo mucho agregó 11 vacas de Jandilla, así como semen de Juan Pedro Domecq, Jandilla y Torrestrella, con lo cual piensa realizar experimentos genéticos y ver si los resultados son positivos. Don José Julián además de la tierra, heredó del padre la casta, la afición, el cariño, la entrega y los conocimientos para criar toros bravos que, a la vez, ha transmitido a su hijo José Miguel, quien lo apoya en el manejo del rancho, donde se refleja el esfuerzo que han realizado para superar las terribles sequías que azotan a la región, de forma científica se las arreglan para sacar adelante a sus más de 300 vientres y camadas. En esta casa se puede admirar a su majestad el toro bravo en toda su expresión.