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Tarde de grandes emociones

Tarde de grandes emociones y de enseñanzas vivimos en la decimotercera corrida de la Temporada Grande de la Plaza México. El adiós de un maestro y de una gran figura de época se vivió a flor de piel, hoy, la afición capitalina se rindió a uno de los toreros que se forjó en este escenario, sin duda, la tarde de despedida de “Zotoluco” queda ya en la historia.

Con esa misma pasión, se disfrutó de una faena en la que se impuso la maestría y toreo de arte de Enrique Ponce, que se sublimó con el toro “Venadito”, de la ganadería de Fernando de la Mora al que le cortó las dos orejas. Los tendidos de la Catedral del Toreo de América han gritado los olés más profundos y sentidos, por tener en el mismo ruedo a dos grandes que a final de cuentas, como profesionales, compartieron la multitudinaria salida a hombros.

Paseíllo multicolor para ver partir plaza por última vez al maestro “Zotoluco”, que con el primero de su lote, de nombre “Arete”, de 554 kilos, saludó con larga cambiada de rodillas, para después torear a la verónica. En su faena de muleta ha instrumentado muletazos con profundidad y hondura por pitón derecho. “Zotoluco” plantó cara, oficio y técnica frente al de Fernando de la Mora que por naturales le regaló tres trazos para el recuerdo: el torero echó pa’lante y se mostró como el torero poderoso que es, robándose una tanda de gran calidad y cuando remató con el de pecho, la plaza se estrujó con un olé que surgió del alma. Falló en la suerte suprema y se retiró entre palmas.

“Venadito”, de 542 kilos, segundo del festejo fue para el valenciano Enrique Ponce que se recreó con una media pinturera para después fundirse en un quite por chicuelinas. Un cambio de mano apenas marcó el inicio de su trasteo ¡qué templado toreó Ponce! con derechazos a compás, deletreando y también por el izquierdo pulsó y mandó y las poncinas, con ritmo y la cadencia. Ponce dejó en la retina del espectador momentos invaluables. El diestro valenciano toreó tan despacio que parecía que todo iba a cámara lenta, con ese pulso mágico que se traduce en arte. Certero con la espada, consiguió cortar con mucha fuerza dos orejas.

“Toda una historia” fue el último toro que lidió “Zotoluco”, y con el que se puso punto final a una destacada trayectoria de más de tres décadas. Con las “Golondrinas” como fondo de un adiós, “Zotoluco” dejó el alma, pases llenos de sentimiento, con oficio y gran calidad. En este toro no llegaron los trofeos pero la entrega de torero y afición fue el mejor premio. El maestro se cortó la coleta en una tarde que como su carrera, será inolvidable.

“Tumba Muros”, de 561kilos, fue un toro con el que Enrique Ponce dio de nueva cuenta muestra de su gran toreo. Brindó al respetable para comenzar a doblarse con el toro y una vez más toreó con maestría y calidad, acompañando con la cintura, fundiéndose con el toro de Fernando de la Mora, dejando trazos con reposo y lentitud, y así, prodigó el toreo. Errático con el acero, escuchó un aviso y tras la fuerte petición dio una vuelta al ruedo.

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