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Sergio Flores se queda con el triunfo

El matador de toros tlaxcalteca Sergio Flores se alzó como el triunfador de la decimosexta corrida de la Temporada Grande tras el corte de dos orejas, consiguiendo además ligar su cuarta salida a hombros por la Puerta del Encierro de la Plaza México, dejando así cuenta de que busca un lugar de privilegio dentro de la fiesta brava.

Pablo Hermoso de Mendoza también dejó momentos de mucha valía que no pudo coronar con el rejón de muerte, mientras que Joselito Adame tuvo una faena de pasajes de calidad con el primero de su lote, ya que con el segundo tuvo que abreviar debido al poco juego.

El rejoneador navarro que regresó en medio de una gran expectación al Coso de Insurgentes que hoy lució una de sus mejores entradas en lo que va de nuestra Temporada Grande 2016-2017, dejó con el toro de nombre “Emilio”, de la ganadería de Los Encinos, instantes de mucha verdad, toreando con temple y luciendo sobre todo cuando montó a “Dalí”, una de las estrellas de su cuadra, haciendo lo propio con “Disparate” con el que hizo la ‘hermosina’, provocando el júbilo de la afición. Las orejas quedaron como asignatura pendiente debido a que no estuvo certero con el rejón de muerte.

Por su parte, Joselito Adame dejó instantes de mucha calidad con el toro de nombre “Ciervo Rojo”, con el que destacó con la firma que hizo con una media verónica. El torero de Aguascalientes estuvo correcto, con pundonor, mando y firmeza, superándose a las exigencias que tuvo el astado de Jaral de Peñas. Por la diestra, trazos firmes, con técnica y oficio, para así, continuar en una labor correcta que concluyó con ajustadas bernadinas. Errático con la espada terminó por retirarse entre palmas.

El cierre con broche de oro lo dio el torero tlaxcalteca Sergio Flores que toreó con cadencia por verónicas, vibrando con un quite por tapatías, para dar paso a una faena de mucho pundonor y corazón, que comenzó con un cambiado por la espalda, ante un toro que buscó su refugio en tablas, terreno donde el torero ha hecho una faena variada, de verdad y sobre todo con convicción, destacando por los detalles con los que firmó esta tarde la obra que llevó su nombre, como fue el pase de trinchera, las arrucinas improvisadas y las poncinas a las que le ha dado su propia interpretación. Certero con la espada y tras la mayoritaria petición, cortó dos orejas para al finalizar el festejo salir a hombros.