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Juan Luis Silis, la única oreja del festejo

Abrió el festejo el diestro Juan Luis Silis, con el toro “Pelotari”, de 517 kilos, al que toreó con cadencia a la verónica. Confirmó su alternativa de manos de Cristián Ortega y ante el testimonio de Oliver Godoy, para después iniciar su faena de muleta que tuvo pasajes de mucha calidad, variedad y valor, teniendo la colaboración del toro de Rancho Seco que fue claro, noble y con transmisión. El tiempo ha hecho justicia para un torero con sed de triunfo que mató recibiendo, consiguiendo una gran estocada. Tras la petición, el juez de plaza concedió una oreja.

El segundo del festejo llevó por nombre “Fervoroso”, de 526 kilos, tocando en turno a Cristián Ortega, que destacó con el percal con chicuelinas, llegando con voluntad al segundo tercio, así como a la faena de muleta en la que tuvo empeño, con algunos pasajes aislados sin terminar de acoplarse. Dividió opiniones.

El tercero de la tarde fue “Don Juan”, de 526 kilos, de la ganadería de Rancho Seco con el que Antonio Mendoza confirmó su alternativa. Cadencia y ritmo con el saludo capotero, recreándose por verónicas para rematar con la recoleta, y con la muleta, firmeza y mando, derechazos largos, con calidad y emotividad. Mendoza ha dejado de manifiesto sus intenciones de ir a más en esta profesión, sin embargo, las fallas con la espada le hicieron que sonara los tres avisos, regresando “Don Juan” vivo a los corrales.

“Campanero”, de 503 kilos, fue otro buen ejemplar de la ganadería de Rancho Seco que mostró la calidad torera del tapatío Oliver Godoy, quién tuvo una actuación llena de firmeza y calidad cuando logró llevar con temple y ritmo al astado. La faena se mantuvo en buen nivel gracias a la entrega del toro y sobre todo a las cualidades de Godoy que dejó estocada, sin embargo, el toro tardó en doblar y por ello hizo uso de la espada corta, escuchando palmas.

Por decisión del jurado conformado por las diversas peñas de la Plaza México, Juan Luis Silis lidió al quinto, “Frontonista”, un toro con el que mostró su poder y decisión, estando por encima de las exigencias, y sobre todo, con gran pundonor, costeando también la adversidad del viento que se presentó. Pesado con la espada se retiró en silencio, escuchando dos avisos.

Con el cierra plaza, “Noventa y cinco años”, Antonio Mendoza ha vuelto a poner todo ese extra que se requiere cuando se está en la Plaza México, faena importante, trazando muletazos templados y de calidad por ambos lados, y sobre todo, calando hondo en el tendido, sin embargo, una vez más demostró que su talón de Aquiles, es la espada, le sonaron los tres avisos y el toro de Rancho Seco regresó vivo a los corrales.