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Joselito Adame y Andrés Roca Rey, dejan buenos momentos

En la segunda corrida de la Temporada Grande de la Plaza México, los matadores Joselito Adame y Andrés Roca Rey, dejaron momentos de esfuerzo, valor y verdad, en un mano a mano que despertó gran interés y expectación. Joselito Adame no pudo –por las fallas con la espada- cortar la oreja al primero de su lote, un toro noble, y de calidad de la ganadería de Xajay que fue premiado con las palmas en el arrastre.

El festejo abrió con “Martino”, de 512 kilos, primero de la tarde, ejemplar que fue aplaudido de salida por su correcta presentación. Joselito Adame toreó con el capote con mucha cadencia, meciendo las manos, y un remate pinturero con una media. Buscó el lucimiento con un quite por chicuelinas. Brindó a su hermano, el también matador de toros Luis David Adame, quien confirmaría este domingo su alternativa, y que por motivos de su fractura en la clavícula izquierda, no actuó.

Buen inicio de faena de Adame que ligó pases por alto para después correr la mano diestra a un toro que mostró nobleza de la ganadería de Xajay. En el mismo tenor, dio continuidad a su faena con muletazos asentados en dos series que vació con el pase de pecho. En la primera tanda por el pitón izquierdo, también firmó trazos con despaciosidad, acompañados con temple, y detalles artísticos que siempre terminan por marcar la diferencia. Muletazos de pitón a rabo al final de su trasteo para después dejar una estocada defectuosa que le impidió tocar pelo, retirándose entre palmas.

“Don Pepe” de 492 kilos, fue el segundo del lote de Joselito Adame, quien brindó al respetable, para después, sentado en el estribo, comenzar su faena. El torero de Aguascalientes no tuvo opciones y se mostró empeñoso, logrando lo más destacado con la muleta en la mano izquierda. Falló con la espada y terminó por dividir las opiniones. Con el tercero de su lote, “Sesentero”, de 543 kilos, de nueva cuenta dejó de manifiesto el empeño y las ganas de conectar con el respetable, pero poco fue lo que consiguió. Mató de estocada desprendida y terminó por retirarse en silencio. 

“Tres codornices”, fue el cuarto del festejo, con el que Roca Rey volvió a destacar con el quite que ejecutó por tafalleras. En su trasteo muleteril, inició por alto y combinó con cambiados por la espada, para estrellar sus ilusiones con un toro que tampoco dio las opciones. Falló con la espada para escuchar palmas por parte de la afición que se dio cita en los tendidos del Coso de Insurgentes. 

Con el cierra plaza, que llevó por nombre “Sereno”, de 514 kilos, Roca Rey imprimió variedad y calidad con el capote, destacando la buena ejecución del quite por saltilleras. En todo momento el peruano se reflejó esforzado, voluntarioso y con ganas de agradar, plasmando muletazos con poder y oficio pero sin tener la materia prima que le permitiera ir a más. Estocada certera para ser silenciado.

 

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